Historia de una salvajada en Zaragoza

Pase el otro día por la calle Pablo Sarasate de Zaragoza y me encontré con este desastre:

Desastre en Zaragoza

Unos salvajes habían pasado por allí, y habían incendiado unos contenedores.
Dentro de su estupidez que les debe de parecer interesante, graciosa o importante, o vete a saber que otro motivo de idiotez, había destrozado unos recursos de utilización pública como son los contenedores de basuras y de reciclado, habían puesto en peligro los puesto de trabajo de un bar y otros comercios y sobre todo habían puesto en peligro la integridad física y las vidas tanto de las personas que estaban en el bar como de las personas que vivían en las viviendas superiores.

Una exhibición de violencia no tan gratuita y de estupidez de la que supongo se sentirán muy orgullosos.

Me dió especial pena el ver este edificio ennegrecido, por la macabra mezcla de maldad con estupidez.

En esta esquina había una cuidada belleza que se ofrecía, con esfuerzo y dedicación, libremente para el disfrute que todos los ciudadanos que recorremos las calles de este barrio y esta ciudad.

Desastre en Zaragoza

Este ataque me parece especialmente malvado porque no solo ha sido contra personas y propiedades, lo cual lo hace ya totalmente lamentable, sino además ha sido un ataque contra la comunidad, contra la convivencia, contra la ciudad y contra la belleza de la naturaleza.
¿Que nivel de imbecilidad les queda por superar a estos bárbaros modernos?



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