Situado en un cruce de caminos, uniendo el valle del Vero y el del Alcanadre, su situación es perfecta para recorrer las Sierras de Guara y Sevil.
Su iglesia parroquial de San Pedro, construida conforme al estilo barroco clasicista, sorprende por sus dimensiones, y en especial la de su esbelta torre. La capilla de las santas Nunilo y Alodia constituye uno de los espacios barrocos más elaborados de las iglesias de la comarca.
La ermita de Nuestra Señora de Treviño (Monumento Nacional), en románico tardío del siglo XIII, posee una hermosa portada, precedida por un pórtico gótico. Del antiguo conjunto, compuesto por iglesia, monasterio y claustro, sólo ha llegado hasta nosotros la iglesia y los basamentos del claustro, ubicada en un hermoso paraje entre campos de cereal y almendros.
Existe además con un pozo-fuente (datable en los siglos XVI o XVII), típico de algunas localidades somontanesas.
Las casas solariegas, entre las que destaca Casa Loscertales, hasta llegar al mirador de San Pedro, desde donde se divisa una espléndida panorámica de la Sierra de Sevil.
En ella, el Mesón de Sevil puede ser punto de partida a los cañones del Balces, con vistas magníficas de los Oscuros en las mallatas de los Dineretes y de la Iglesieta.
El caserón de la Virgen de la Viña, el Castillo de los Santos, el poblado de las Casas completan los atractivos de la Sierra de Sevil.
El futuro Centro de Interpretación de Leyendas y Tradiciones, ahora en construcción, nace en torno a la arraigada Leyenda de las Abuelas, a partir de la cual Adahuesca celebra la peculiar Romería de Crucelós y la Corrida de las Peras.
El tiempo todo lo cura, menos vejez y locura.
Un testigo que vió, vale por dos; y si vió y oyó, por ciento dos.
En septiembre cosecha, y no siembres.