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La respuesta de la Iglesia Católica ante la “Cuestión Social”, a fines del siglo XIX y comienzo del XX. Historia de Aragón.

En algunos pueblos del Bajo Aragón: Híjar, Urrea de Gaén, Etc.


El año 1891 el papa León XIII publicó la encíclica "Rerun Novarum", uno de los documentos pontificios más importantes en la historia de la Iglesia. Puede decirse que hay un antes y un después. Este documento es la toma de postura de la Iglesia ante la grave y acuciante "cuestión social", provocada por la revolución industrial y la introducción del sistema capitalista liberal, que había dejado en una situación de desamparo a amplios sectores de la sociedad, tanto obreros en las ciudades, como proletarios o pequeños propietarios del campo.

Desde otras opciones políticas;como el socialismo, anarquismo, la reacción fue relativamente rápida, tratando de mejorar y de dar respuestas, profundamente revolucionarias, a esos amplios sectores de la sociedad marginados y explotados, por una clase social burguesa, en cuyos planteamientos no había otro interés que el enriquecimiento.

La Iglesia católica fue a remolque de los acontecimientos, respondió cuando ya estaban muy extendidos los partidos políticos y sindicatos socialistas y anarquistas, tanto en Europa como en España. En 1864 se celebró ya en Londres la Iª Internacional, fecha en la que la clase obrera europea habla ya de su emancipación frente al capital. España, aunque no estuvo representada en Londres, celebró en junio de 1870 en Barcelona el I Congreso de la Sección española de la Internacional. Pronto surgirían diferencias dentro del movimiento obrero español, ya que en 1872 hay una Federación Regional Española de carácter anarquista bakunista, y otra Federación Madrileña de carácter marxista. En 1881 ya existía una Federación de Trabajadores de la Región Española(anarquista); en 1878, se creó el P.S.O.E., y en 1888 la Unión General de Trabajadores.

En cambio desde el aparato gubernamental español, hubo que esperar al año 1883 para que se creara una Comisión de Reformas Sociales en las Cortes con la misión de estudiar el problema social y proponer soluciones al Gobierno. Esta Comisión recogió informes y testimonios, pero que no sirvieron para nada, ya que ni había recursos para afrontar los problemas de la clase obrera, ni había especial interés en solucionarlos al chocar con los intereses de los industriales.

Por parte de la Iglesia católica española no se produjo ninguna iniciativa, salvo los Círculos Obreros del padre Vicent, para afrontar la problemática inherente a la llamada cuestión social, a no ser otra que la estrictamente benéfico-caritativa, como podían ser las Conferencias de San Vicente o las Escuelas Dominicales. Las primeras llegaron a España desde Francia, y datan ya en España en 1849 y trataban sus componentes de la mejora espiritual de sus miembros y de los pobres, así como auxiliarles en sus necesidades con la beneficencia domiciliaria, roperos, asilos y comedores. En Híjar las Conferencias de San Vicente existían ya a primeros de 1892(1), ya que en esta fecha están documentadas, aunque lo más probable que fuera tras la llegada a Híjar de las Hermanas de San Vicente de Paul a comienzos de los años 80.

En la misma línea estaban las Escuelas Dominicales, cuya primera presencia en España es de 1857 en Madrid, promovidas por el jesuita Mariano Cortés y por la duquesa de Humanes. En Zaragoza estaban el 1859, en Huesca en 1861 y en Híjar en 1864(2). Ignoro de donde sacaron estos datos para Híjar. No obstante, según la prensa zaragozana su creación en Híjar fue el año 1892. Trataban las Escuelas Dominicales de promocionar socialmente a los trabajadores a través de la formación cultural, fundamentalmente con enseñanzas de primeras letras y las cuatro reglas aritméticas, con un conato de enseñanza técnica. Es muy interesante el documento de el "Diario de Avisos" de Zaragoza de 12 de febrero de de 1892, para conocer los objetivos de las Escuelas Dominicales en Híjar, además de que aparecen como una creación de las Conferencias de San Vicente. La reseña es la siguiente, que por su interés reproduzco:

"Y ya que hablo de obras de caridad e instrucción, no debo omitir la Escuela Dominical para jóvenes que la Conferencia de San Vicente de Paul abrió el 1º de enero, a la que acuden todas las tardes de los días festivos unos 150 mozos y chicos. Instruidos señores y labradores dirigen los grupos, enseñando la lectura, escritura y moralidad con un celo y un cariño admirables. Así fraternizan con sus inferiores en edad y posición los socios de dicha Conferencia, dando ejemplo a la sociedad y pueblos de lo que debe hacerse para evitar las grandes catástrofes que nos amenazan. Dar limosna al pobre, visitarlo e instruir y moralizar al jóven, es el tema de dicha Conferencia y de este modo ejercitan la caridad cristiana que considera a todos como hermanos."

En cuanto a los Círculos del padre Vicent tenían fines religiosos, instructivos, recreativos y económicos. Entre los primeros estaba el conservar, arraigar y propagar las creencias religiosas, apostólicas y romanas. El fin instructivo era el de impartir conferencias o clases. Los fines económicos no tenían nada de reivindicaciones. En efecto había socios que no eran obreros, sino patronos y señoras protectoras. En todo caso, el fin económico quedaba reducido a medidas de carácter cooperativo o de ayuda mutua: socorros para obreros enfermos, Cajas de Ahorros, tienda de abastecimientos, cocinas económicas, etc. En 1895 el padre Vicent había conseguido que sus Círculos de obreros fueran 169 y sus socios sobrepasaban el de 36.000, por las diócesis de Valencia, Tortosa, Barcelona y hacia el interior de la península. Por todo ello el padre Vicent ha sido considerado como el patriarca del catolicismo social en España, no obstante debido a las características de estos Círculos, no podían servir para solucionar la problemática social de la clase obrera, lo cual el mismo lo comprendió.

Puede decirse que antes de la aparición de la "Rerum Novarum" no encontramos en España un verdadero movimiento católico-social, una experiencia amplia y organizada de acción católico-social. Debemos precisar el término "catolicismo-social", como algo diferente a la postura caritativa(limosna, beneficencia, filantropía) ante la problemática social; que rechaza el liberalismo económico, que preconiza un intervencionismo legislativo del Estado y la creación de instituciones en nombre de la justicia.

Duroselle señala el carácter moderno del catolicismo social, que surge ligado a la nueva sociedad industrial; nacido de la síntesis de dos nociones: la del problema obrero, de carácter económico; la del progreso, de carácter intelectual. Ligar el progreso social a la mejora de la suerte de los obreros.

La actitud católico-social implica una nueva conciencia del problema social como algo más que un problema de beneficencia y caridad. Es el lento proceso que lleva a descubrir las exigencias de la justicia, además del deber moral de la caridad.

Esta nueva actitud del catolicismo-social en España era desconocida en los ambientes cristianos, antes de la "Rerum Novarum", no así en otros paises europeos como en Bélgica, Francia, Italia y Alemania, donde ya existía ya a partir de 1871. Se puede considerar como influencia en la redacción de la Encíclica la de la "Unión de Estudios Sociales de Friburgo" y Mons. Mermillod. En cambio en España los precedentes españoles de la Encíclica son irrelevantes. Podría decirse que en España la Encíclica no viene a confirmar un movimiento previo, como en Alemania o Francia, sino más bien a despertar e impulsar una conciencia nueva.

En cuanto a los contenidos de la obra de León XIII, en la introducción señala los factores que a su juicio han provocado el problema social: los adelantos de la industria; el cambio de relaciones entre patronos y obreros; la acumulación de riquezas en manos de unos pocos y la pobreza de la inmensa mayoría.

En la 1ª parte critica al socialismo como alternativa al problema social, justificando la propiedad individual. Su alternativa es la necesaria contribución de la Iglesia, el Estado y los propios interesados(obreros y patronos), para el encauzamiento y superación del problema social.

Reclama y reivindica la legitimidad de la intervención de la Iglesia. Frente a las utopías socialistas, León XIII plantea el fin último de armonizar las clases sociales. La Iglesia convoca a las dos partes, patronos y obreros, al cumplimiento de sus respectivos deberes: En cuanto a los obreros: cumplir el contrato de trabajo; no ser violentos ni revolucionarios en la defensa de sus derechos(condena implícita de huelgas y de agitaciones políticas); respetar a los patronos, y no dañar al capital. Por su parte los ricos y patronos deben- les recuerda en tono duro y concreto- no considerar a los obreros como esclavos; reconocer la dignidad del trabajo; cuidar de las necesidades espirituales y morales de sus obreros; limitar la jornada y demás condiciones de trabajo según el sexo, edad y fuerzas de los trabajadores; dar un salario justo.

Del mismo modo defiende la intervención del Estado para llevar a cabo una acción que alivie grandemente la situación de los trabajadores,

Finalmente el Papa aborda la contribución de las partes directamente interesadas. Se refiere elogiosamente a las distintas instituciones existentes: sociedades de socorro mutuo, instituciones de previsión y seguros, patronatos. Ante el constante crecimiento de las asociaciones obreras de resistencia y de la influencia socialista, plantea como alternativa la necesidad de crear asociaciones de obreros cristianos.

De una manera breve he resumido los principales contenidos de la Encíclica. En cuanto a su recepción en España fue dispar. El diario republicano "El País" señaló que no ofrecía ninguna solución eficaz al problema social. Los conservadores, que por entonces trataban de aprobar en las Cortes unos primeros proyectos de reforma social, identificaron su programa con el de la Encíclica. Castelar criticó al Papa por inmiscuirse en un ámbito que no era el suyo.

Dejando aparte la recepción política de la Rerum Novarum, la propiamente católica-confesional, en los medios católicos oficiales y en la publicística católica, fue débil y escasa. Salvo algunas excepciones( Pastorales de Sancha, Catalá, y Albosa, Morgades), los comentarios breves y tópicos de la mayoría de los obispos, al presentarla a sus diocesanos, revelan una escasa comprensión de los contenidos. Los comentarios se reducen, en la mayoría de los casos, a elogiar la capacidad de magisterio de la Iglesia y el carácter imprescindible de su aportación para la solución del problema social.

Las conclusiones del Congreso Católico de Sevilla (1892), referentes a la cuestión social, constituyen el mejor testimonio del retraso y desfase en la recepción primera de la Encíclica recien publicada. Hasta la publicación de "Socialismo y Anarquismo" del padre Vicent, no encontramos en la publicística católica española, un comentario verdaderamente amplio y profundo de la Encíclica. Sólo a partir de 1894-95 se produce una recepción madura de la "Rerum Novarum".

Una sencilla valoración de la Peregrinación obrera a Roma, en 1894(cuyos efectos impulsores del catolicismo social español son ciertos) en comparación con las peregrinaciones obreras francesas, expresan el desfase y retraso, una vez más, del catolicismo español. Mientras las peregrinaciones francesas tienen un carácter predominamente obrero, por los participantes y por los objetivos, los de la peregrinación española son más religiosos y eclesiales(exaltación de la Iglesia y del Papado) que sociales. Mientras la alocución del Papa a los peregrinos franceses interpreta y matiza las directrices de la Rerum Novarum y las cuestiones polémicas de la acción católico-social, la alocución a los peregrinos españoles, si bien invita a la creación de los Círculos Católicos, se centra en la cuestión de la unidad de los católicos españoles, y la postura adecuada ante el régimen liberal vigente.

En esta peregrinación participaron todas las diócesis españolas, en un número de 18.000 a 19.000. La diócesis de Zaragoza aportó un total de 376. Entre ellos iban 9 hijaranos, con el sacerdote Manuel Espinosa, que a la vuelta costearon una fiesta en honor del patrón S. José; y después de la misa, 4 de los 9 peregrinos se pusieron a laa puertas de la Iglesia con bandejas y repartieron 2.600 medallas bendecidas por el Papa.( 3)

El Congreso de Tarragona en 1894 comienza a situar la reflexión del catolicismo español al nivel europeo, en temas como el del salario familiar, o la definición del principio intervencionista.

Sólo al final de la última década del siglo, especialmente a partir de 1899, con las reseñas bibliográficas de Amando Castroviejo en la "Revista Católica de Cuestiones Sociales", comienzan a llegar al catolicismo español, noticias y comentarios de las revistas demócrata-cristianas francesas e italianas. Esta propaganda se hace más intensa a partir de la publicación de Graves de Comuni.

El repaso de las publicaciones católico-sociales de autores españoles, y, especialmente, de las traducciones de las obras más significativas del catolicismo social europeo, confirman la tesis del retraso. En la década de los 90, el panorama de las publicaciones españolas es muy escaso y poco original. La obra de Vicent y las pastorales de Maura pueden salvarse de este juicio.

La traducción sistemática de los autores y obras más influyentes del catolicismo social europeo no se hace hasta la primera década del siglo XX, en colecciones como la promovida por "la Paz Social", y, más adelante, en la Biblioteca Fomento Social. Puede servir de ejemplo el libro de Max Turmann, El desenvolvimiento del catolicismo social desde la Encíclica Rerum Novarum, publicado en octubre de 1907, prologado y traducido por Severino Aznar,

El retraso y desfase del catolicismo social español hay que entenderlo, por una parte, en el contexto del retraso general del reformismo social español- que se manifiesta en la tardía aparición de la primera legislación socio-laboral- y, por otro, en relación con las peculiaridades del catolicismo español.

En el primer punto de vista, el retraso del reformismo español esta relacionado con el escaso desarrollo industrial, que imposibilita el tomar conciencia del problema social.

Por lo que respecta al segundo aspecto la Iglesia católica española está más preocupada por cuestiones religiosas( confesionalidad del Estado; el laicismo; la enseñanza católica, la cuestión de las órdenes religiosas), que van a absorber la mayor parte de sus energías.

Además hay unas convergencias en el catolicismo social español con el reformismo conservador, tanto a nivel teórico y práctico.

Una vez definido el concepto de catolicismo-social español y de la misma manera visto el contexto en que surge y se desarrolla, paso a describir las distintas instituciones preconizadas por

la iglesia católica en Híjar y algunos pueblos del entorno, además de las ya comentadas anteriormente.

En el mes de septiembre de 1901 aparece documentada la existencia de la "Sociedad de Socorros Mutuos del Santísimo Cristo del Milagro de Híjar". Fundada, reglamentada, dirigida y sostenida en parte por el clero.( 4)

La finalidad era de auxiliar a los socios en sus enfermedades. Era una sociedad sin carácter político, aunque los socios podían tener sus opiniones particulares, de las que debían de prescindir en todos los actos de la Sociedad. Podían pertenecer todos los varones católicos, con residencia en Híjar, cuya inmoralidad no fuera motivo de escándalo.

Debían gozar de buena salud, exenta de toda afección crónica, lo que se acreditaba con un certificado del médico de la localidad.

Los socios eran fundadores, activos y honorarios.Los activos debían tener más de 20 años y menos de 41, y según la fecha de ingreso pagaban de cuota de entrada de 2,50 a 10 pesetas. La admisión era competencia de una Junta Directiva, que no permitía la entrada a los que blasfemasen, faltasen al respeto a las autoridades, practicasen juegos prohibidos, se embriagasen o trabajasen los días festivos. Una vez admitidos, debían pagar 1 peseta al mes.Todos los socios activos debían formar parte de la Junta para los cargos que fueran propuestos. Del mismo modo debían asistir obligatoriamente a la Juntas Generales. Debían igualmente asistir a la fiesta anual celebra la Sociedad en honor del Santo Cristo del Milagro y a la Misa de Requiem por los socios fallecidos.

A partir del cuarto mes de ingreso, los socios activos y fundadores eran asistidos en las enfermedades con 1,50 pesetas los primeros tres meses, y con 1 peseta el cuarto.

Para el buen gobierno de la Sociedad habrá una Junta Directiva compuesta por el Presidente, Vicepresidente, Tesorero, Secretario, Vicesecretario y tres vocales.

Este tipo de mutualidades eran muy antiguas, y no necesariamente tenían que ser confesionales. Una de las primeras era la Sociedad de Socorros Mutuos de San Homobono de los sastres de Zaragoza, fundada ya en el siglo XVII. En 1894 se fundó la de Nuestra Señora de Bonaria de Zaragoza. La comentada de Híjar es bastante temprana, y en cuanto a sus objetivos son claros, tratando de proteger a los campesinos u obreros agrícolas ante una situación de enfermedad, y de evitar la situación de auténtico desamparo en la que se quedaban, ante cualquier contratiempo de la salud. Desde cualquier punto de vista que se analice esta iniciativa de la iglesia católica tiene que ser positiva. En 1909 había 49 mutualidades católicas en todo a Aragón.

Otra institución del catolicismo social muy interesante también, de 24 de enero de 1903, según la escritura ( 5) fue: "Pósito o Granero de San José de Urrea de Gaen".

Fue creado con la autorización de las autoridades eclesiástica y civil, bajo la protección de San José y bajo la tutela de una Junta Directiva, cuyos presidente y vicepresidente eran respectivamente el Párroco y Alcalde del pueblo.

La patrocinadora fue Doña Serapia Cabañero y Temprado,que cedió de su pecunio particular 120 cahíces de trigo y lo que fuera necesario. Pertenecía a una de las familias más ricas del Bajo Aragón, los Esponeras, ya que su padre era D. Francisco Cabañero Esponera.

Su objetivo era el de atender las apremiantes necesidades de los labradores que, en el tiempo de la siembra especialmente podían utilizarlo, prestándoles determinadas cantidades de grano con la obligación de devolverlo en los meses de la recolección con un pequeño rédito, que redundase en beneficio del propio Pósito, para no verse en la triste circunstancia de caer en las garras de los prestamistas usureros.

Las Ligas Católicas en el Bajo Aragón.

En el año 1903 aparecieron en varios pueblos del Bajo Aragón, como Alcañiz, Caspe e Híjar, las llamadas Ligas Católicas. En Zaragoza se fundó el 25 de diciembre de 1902.

Estas instituciones surgieron con la finalidad de aceptar y defender las enseñanzas de la Iglesia, especialmente las consignadas en los documentos de Pío IX y León XIII; propagar y fomentar la prensa católica; favorecer a la clase obrera, con cuantos medios sea posible, fundando Asociaciones y Círculos conforme a las enseñanzas de León XIII; y procurar el voto de los católicos en la elección de los candidatos netamente católicos. (6)

"La Liga Católica de Híjar" fue fundada el 25 de octubre de 1903.(7) Un mes antes , en las fiestas patronales, estuvo en Híjar Norberto Torcal, vocal de la Junta de la Liga Católica de Zaragoza, hablando durante una hora sobre estas instituciones en el salón de la escuela de párvulos, con todos los sacerdotes del capítulo de Híjar, los frailes capuchinos y algunas personalidades. De esta charla saldría una Junta Gestora, compuesta por el párroco Domingo Gascón, el capuchino Basilio de Gea, y D. José Monzón, para propagar la idea y designar la fecha en que había de tener lugar el meeting católico para la constitución de la L. C. en Híjar. Debieron trabajar bien ya que se constituyó muy pronto, un mes más tarde.

El día de la inauguración, 25 de octubre de 1903, todo comenzó por la mañana con una Misa Mayor, oficiada por mosen Pedro Dosset (beneficiado de la iglesia de San Pablo e hijarano de la influyente familia de los Dosset) y que en el sermón explicó el significado de las Ligas Católicas. Por la tarde, a continuación de vísperas y de la función del cuarto domingo en honor de la Virgen del Carmen, 800 hombres se reunieron en el salón de las escuelas a oir el discurso de Norberto Torcal. Lo fundamental, además de criticar a los partidos turnantes, fue explicar el significado de las Ligas Católicas. Señaló que estas no tenían otros intereses que los de Dios y la Patria, luchando en el terreno de la política a fin de que las leyes y las instituciones se informasen del espíritu católico. Habló también de la acción católico social, que no debían los cristianos darse por satisfechos ante la grave cuestión social con la caridad, sino con la mutualidad y la asociación, y que debían seguir las doctrinas de León XIII. Acabó señalando que los católicos españoles debían imitar a los católicos de Bélgica, Alemania y los Estados Unidos, que habían sabido fundar instituciones sociales para mejorar la condición de la clase obrera, apartándolos de la revolución y la anarquía. Al acabar el dicurso se inscribieron más de 300 socios y otros no pudieron hacerlo por ser ya muy tarde.

Capellanía de la Buena Prensa de Híjar. El 31 de diciembre de 1906 se produjo su inauguración en la Ermita de la Virgen del Carmen, para aplicar diariamente el Santo Sacrificio por la prosperidad de la Buena Prensa y obligaciones de los fundadores con la obligación al capellán, de enseñar gratis el latín a los niños de esta arciprestazgo que manifestasen inclinación a la carrera eclesiástica. Para explicar los fines de la fundación estaba prevista la llegada el canónigo D. Santiago Guallar, al no poder podido llegar a tiempo le suplió mosen Pedro Dosset. (8 )

El catolicismo social estaba muy interesado por tener a su disposición una buena prensa, para hacer frente al resto de los periódicos: republicanos, socialistas, anarquistas o liberales. En septiembre de 1908 se celebrará en Zaragoza la II Asamblea de la Buena Prensa, en cuya presidencia estaba el deán Florencio Jardiel, ilustre hijarano y que fue nombrado hijo adoptivo.

Los momentos decisivos del catolicismo-social en Híjar.

A comienzos de 1907, en el mes de febrero en "El Noticiero" se cruzaron 2 cartas: la 1ª era de un hijarano anónimo y la 2ª una réplica del capítulo eclesiástico de Híjar.( 9)

En la primera se acusa a los clérigos hijaranos de falta de iniciativa, de no imitar al padre Vicent, a la hora de crear algún tipo de asociación para hacer reformas sociales en el pueblo.

En la réplica, los sacerdotes se defienden señalando que han sabido fundar obras de carácter social, como la Sociedad de Socorros Mutuos, que en el tiempo funcionaba muy bien, aunque su esfera de acción era limitada, no por falta de celo del clero, sino porque los socios eran muy pobres, y por ello no podían aportar a la Sociedad más que una peseta. No obstante señalan cierto desencanto porque faltaba unión, y que la Liga Católica estaba en franca decadencia, a pesar de su éxito inicial, ya comentado.

En octubre de 1907, ese desencanto de la clerecía hijarana con respecto a la posibilidad de crear obras de acción social católica, parece que estaba desapareciendo. Todo puede estar relacionado con la reciente llegada a Híjar del nuevo párroco Gregorio Marcuello, que según "El Noticiero"(10 ) estaba muy ilusionado con estas obras.

A comienzos de enero de 1908 (11), en el mismo periódico católico, comprobamos que se acababa de crear una Junta para realizar obras sociales católicas, en la que figuraban como presidentes honorarios (el cura párroco, mosen Pedro Dosset y el alcalde, Mariano Sorribas),y, como efectivos y directores otras personas, por ello comenzaban a sonar proyectos de Círculo Católico, teatro, rondalla, Caja de Ahorros, Cooperativas, etc.

Por estas fechas se estaba produciendo un fuerte movimiento del catolicismo social en el mundo rural. En el campo los esfuerzos de la Iglesia católica fueron recompensados con el éxito. Primero, porque la religión católica tenía mayor fuerza en los ámbitos rurales del norte y buena parte del centro, que en los pueblos mineros y en lo suburbios industriales de las grandes ciudades; en segundo lugar, porque a los pequeños campesinos se les ofrecían cosas ventajosas, sin atacar los intereses de los grandes propietarios católicos. En muchas comarcas rurales españolas, a comienzos del siglo XX, aún se podía hacer frente a los socialistas y anarquistas, ya que estas ideologías a unos pequeños campesinos que deseaban asegurar su propiedad y hacerla más productiva no podían serle atractivas. Estas palabras si hay un lugar donde puedan aplicarse con rotundidad total era Híjar.

Aunque había grupos agrícolas católicos desde comienzos de siglo, cuando cobró fuerza el sindicalismo católico agrario, fua a partir de la ley de Sindicatos Agrarios de enero de 1906, que dio status legal a las asociaciones de agricultores y a las instituciones de crédito agrario, prometiéndoles ventajas fiscales y arancelarias en lo referente a maquinaria, simientes, animales de cría y fertilizantes.

En estos momentos el arzobispo de Zaragoza convocó una gran Asamblea de párrocos de la diócesis, que se desarrolló de 16 al 19 de octubre de 1906. En ella habló el padre Vicent sobre los Sindicatos Agrícolas, como medio de defensa contra la usura, el individialismo. Muchos párrocos se entusiasmaron por la obra fundacional de los sindicatos agrícolas, pero reconocieron la cortedad de sus medios para realizarla, y por ello solicitaron el apoyo de propagandistas, entre los cuales cabe mencionar a Inocencio Jiménez. Para los mismos objetivos la Biblioteca de "El Pilar", publicó en 1906 el libro, "Vademecum del propagandista de Sindicatos Agrícolas", firmado por Le Soc( seudónimo de Inocencio Jiménez).

El Boletín Eclesiástico Oficial del Arzobispado de Zaragoza,de 28 de marzo de 1908, publicó una Circular instando a los párrocos a fundar los Sindicatos Agrícolas. La obra pronto comenzó a crecer, ya que en enero de 1909, en la archidiócesis de Zaragoza había 42 Sindicatos Católicos Agrícolas. Entre ellos estaba el de Híjar, que en esta localidad surgiera con tanta prontitud, no debe extrañarnos dadas sus características religiosas.

Patronato Católico de Obras Sociales, Sindicato Agrícola, Seguro de Caballerías y Caja de Ahorros y Préstamos de Híjar.

A mediados de 1908 surgieron todas estas obras sociales en Híjar, la Caja de Ahorros y Préstamos fue más tarde de marzo de 1910.

La inauguración oficial de todas esta obras el 10 de enero de 1909. (12) Fue un acto lleno de pompa y boato, en el que la presidencia la ejerció D. Florencio Jardiel, el discurso lleno de doctrina social de la Iglesia fue de D. Santiago Guallar, y en el que no podía faltar la presencia de mosen Pedro Dosset, los sacerdotes del Capítulo, así como los capuchinos del convento de Híjar.

El Patronato Católico de Obras Sociales era una Asociación destinada a la creación, fomento y apoyo de dichas obras, procurando el perfeccionamiento moral, intelectual y material de sus asociados. Del Patronato surgirían las que describo a continuación.

El Sindicato Católico Agrícola, surgía para defender los intereses de sus asociados, comprando maquinaria de uso común, simientes seleccionadas, superfosfatos, almacen de productos agrícolas, etc.

El Seguro de Caballerías era importantísimo, ya que venía a poner a salvo a los agricultores de las terribles consecuencias de la muerte de una de sus animales de labranza. Todas las noticias del momento nos confirman que la muerte de una caballería para un agricultor era la ruina total.

La Caja de Ahorros y Préstamos servía para que los agricultores pudieran librarse de los prestamistas usureros, que frecuentemente les cobraban unos intereses desorbitados en metálico o en especie.

Todas estas obras surgidas de la iniciativa de la Iglesia católica, estaban supervisadas por los clérigos, ya que en todas las Juntas estaban los párrocos o coadjutores, como consiliarios.

A partir de la creación de estas obras el dinamismo fue muy grande. Las conferencias fueron muy frecuentes. En enero de 1909, el capuchino de Híjar, Jerónimo de Villarquemado, habló sobre de los Patronatos, de los Socorros Mutuos, Cajas de Ahorros. En febrero del mismo año, el mismo capuchino habló especialmente de las Cajas de Ahorro, ya que las conocía por su presencia en Navarra; así como de aperos de labranza, y de selección de razas. El Párroco de Samper de Calanda, D. José María Blasco, por las mismas fechas habló sobre "el espíritu de asociación". En marzo de 1909, disertó sobre el grave problema social del alcoholismo el médico de la localidad, don Pelayo Marquesán. Al mismo tiempo se hacían representaciones teatrales, lecturas de poesías, sorteos de libros, etc.

Para corroborar la pujanza de todas estas obras del catolicismo social hijarano, a mediados de 1911, podemos servirnos nuevamente del periódico católico "El Noticiero"(13 ). En él se nos cuenta que los socios fundadores del Sindicato fueron 50 y que en esos momentos eran ya 408. Se habían adquirido varias máquinas agrícolas, entre ellas una seleccionadora, 3 arados de vertedera y 2 segadoras para usos de sus asociados, se compraban superfosfatos, que iban desterrando la rutina en el trabajo agrícola. La Caja de Ahorros y Préstamos llevaba una vida próspera, ya que en caja había una existencia de 6.000 pesetas. Funcionaba muy bien el Seguro de Caballerías por un valor de 115.000 pesetas.

Todas estas obras sociales católicas de Híjar son una muestra de la vitalidad de la Iglesia católica en los medios rurales, donde supo movilizarse y movilizar a los campesinos u obreros agrícolas, con una serie de objetivos que a lo largo del artículo han quedado claros y manifiestos.

Toda esta encomiable obra, desapareció un triste día de finales de julio de 1936, cuando unas columnas anarquistas llegaron al pueblo de Híjar, y quemaron toda la documentación del Sindicato Católico Agrícola en una inmensa hoguera. Pero esto es otra historia

NOTAS

(1) Diario de Avisos, 12 de febrero de 1892..

(2) Historia de España, R.I.A.L.

(3) Diario de Avisos, 3 de julio de 1894.

(4) El Noticiero, 20 de febrero de 1907.

(5) Archivo Municipal de Urrea de Gaen.

(6) GONZALEZ HERNADEZ, V., Aragón en la historia social de España( 1871-1936). C.A.I., 1986.

(7) El Noticiero, 27 de octubre de 1903.

(8) El Noticiero, 6 de enero de 1907.

(9) El Noticiero, 14 de febrero, y 20 de febrero de 1907.

(10) El Noticiero, 5 de octubre de 1907.

(11) El Noticiero, 12 de enero de 1908.

(12) El Pilar, 16 de enero de 1909. El Noticiero, 13 de enero de 1909.

(13) El Noticiero, 17 de julio de 1911.

CÁNDIDO MARQUESÁN MILLAN

PROFESOR DE GEOGRAFÍA E HISTORIA.

I.E.S. "BAJO ARAGÖN" de ALCAÑIZ.

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