Número XIV MMIII

La última lección sobre Cisneros. Gabriel Bermúdez (ElfoSci-Fi)
El espíritu de la metamorfosis.La escultura fantástica.
El arquitecto chino (leyenda)
Recibe ELFOS y colabora por e-mail

Señas: Los perros de la Mórrígan
Pat O'Shea

El sapito verrugoso (relato)
Ilustraciones de Mónica Roca
¡Encuéntralo! Indice de Pergaminos

El espíritu de la metamorfosis
La escultura fantástica
Luisa Miñana


-- Más seres de leyenda--

Los Elfos

Los Elfos Oscuros

Murciélagos y dragones

Sirenas

Elfos del mar

Ninfas

Las Brujas

Duendes

Xanas

Liebres y leyendas

Salvajes civilizados

Dragones I


 

¿Qué es el grutesco? Indudablemente un sistema parlante de decoración de evidente carácter simbólico, retomado durante la época del Renacimiento europeo desde sus orígenes romanos. La difusión del grutesco se produce a raíz del descubrimiento en 1488 de la Domus Aurea, la mansión de Nerón, sepultada bajo el suelo de Roma desde tiempos del emperador Trajano. La combinación de elementos híbridos, fantásticos cuando no monstruosos, que saltan del universo fenomenológico al metafórico, reiterados ritualmente, pero sometidos no obstante al orden lógico de la simetría y a la ordenación de las estructuras constructivas es la característica esencial de este género que mezcla lo racional y lo imposible, el capricho con un estricto rigor formal, lo vegetal con lo animal, el movimiento dionisiaco con la línea estática, el enmascaramiento con la verdad…, y que ya fue tan apreciado por unos como denostado por otros durante la misma época de su divulgación. Insignes tratadistas como Vasari, Francisco de Holanda o Sebastián de Covarrubias, y espléndidos artistas como el propio Miguel Angel, Lomazzo y Cellini vertieron sus comentarios al respecto, matizados, pero coincidentes en general en lo que se refiere al espíritu que anima el grutesco, - el espíritu de la metamorfosis, entre lo fabuloso y lo real, - cuyo principal exponente en el mundo clásico fueron sin duda Ovidio y su "Metamorfosis".

Este aliento de transformación, - muchas veces simbolizado en el mundo de la magia por la máscara (hay unas cuantas en la capilla de San Miguel de Jaca), - de metamorfosis, impregna todas las secuencias ornamentales de esta obra: dragones y delfines vegetalizados, mujeres-pájaro, tritones alados, grifos, roleos, frutos y flores (éstos tres últimos elementos son ellos mismos símbolo de la turbulencia de la naturaleza, de la ambigüedad, del transcurso.) Sin embargo, es bien sabido que el binomio decoración/mito contiene frecuentemente inevitables polisemias, y que sólo atendiendo, cuando menos, a los parámetros de civilización y contexto cultural será factible deslindar, de entre todos los posibles, el correcto significado de la metáfora. Y más cuando hablamos del grutesco, una de cuyas características es la dialéctica discursiva con el tema iconográfico principal.

 

En la obra que comentamos este tema principal tiene sin lugar a dudas un contenido funerario, basado en el concepto del triunfo sobre la muerte a través de la salvación del alma, gracias a la victoria del bien sobre el mal. Ideas todas dentro, por tanto, de la ortodoxia religiosa cristiana, y concordantes con el concepto de transformación, desde el que claramente concibe la muerte el humanismo cristiano. Pero también hay un argumento paralelo, laico, ensalzador del poder áulico, y tan determinante como el anterior para el sentido iconográfico final de la capilla jacetana.

El conjunto escultórico de ésta lo forman, como ya hemos dicho, la espléndida portada pétrea, concebida como un arco de triunfo clásico, y el retablo en madera del interior, dedicado a San Miguel. El discurso salvífico cristiano que se desarrolla en ellos tiene sus principales puntos de referencia por una parte en el mismo significado de la puerta, símbolo de transición y de cambio en todas las civilizaciones, y metáfora exacta de la salvación entre los cristianos, tal y como aparece en los evangelios, al decir el propio Jesús: "Yo soy la puerta, el que por mí entrare se salvará" (San Juan, 10, 9.) Además cabe no olvidar el valor sacro que tenía en la tradición romana el arco de triunfo, considerado como "puerta solar", "arcus divorum". Este valor es heredado por los templos cristianos, en los que se liga a un ritual de tránsito. Por otra, ese mensaje salvífico reaparece en la línea iconográfica vertical central del retablo (San Jorge - San Miguel - Virgen con Niño - Calvario) que indica claramente la victoria del bien sobre el mal, la derrota del dragón, culminando en el sacrificio total de la Crucifixión de Cristo como vía de salvación para la humanidad.

En cuanto a la celebración áulica, la clave de la interpretación más plausible se encuentra en la inscripción latina que corona la portada y que dice: "AD CRISTUM PERGUNT QUOS IUNXERAT AULA VICISIM: CUM CRISTO IUNTOS CONTINET AULA SUOS" (El poder real había unido una vez a aquellos que siguen a Cristo: el poder real mantiene a los suyos unidos con Cristo.) Para acabar de cerrar la intención con que mecenas y arquitecto conciben la obra jaquesa hay que llamar la atención sobre la introducción entre la decoración de la zona alta del retablo de una tiara papal y de una corona real, en lo que puede considerarse una defensa de la equiparación entre ambos poderes, cuando no un encumbramiento del poder real sobre el de la Iglesia, acorde con la idea de Carlos I (a quien sirve el encargante Lasala como consejero, no lo olvidemos) acerca de un imperio político-religioso, cesaropapista, que hunde sus raíces en el mundo antiguo, que llega hasta la época moderna a través de la herencia de la doctrina imperial medieval, y que concibe al príncipe como un ordenador de la comunidad hacia Dios. Conviene no perder de vista que estamos inmersos en pleno cisma luterano, al que Carlos V combatirá al mismo tiempo que se erige como emperador de Alemania, y que en 1521 había conseguido de la Dieta de Worms una pública condena del protestantismo.

Desde este interesante punto de vista, hemos de recordar que la estructura en arco de triunfo con que se concibe la portada sirvió en la antigüedad romana también para celebrar las victorias de los emperadores. No sería extraña por tanto ahora su utilización para celebrar como defensor de la fe católica a quien era emperador desde octubre de 1520.

pasa página

portada
© copyright 2002 de los autores
© copyright 2002 Chema Gutiérrez Lera
Revista ELFOS
w w w . e l f o s . o r g