Número XII MMIII Enero-Febrero

De manzanos y avellanos
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De manzanos y avellanos
Por Isabel Hoyos
isabel@zonaverde.net
Por cortesía de
Características y aplicaciones de las plantas
http://www.zonaverde.net

"Tres seres hay que no respiran que sólo pueden compensarse con seres que respiran: un manzano, un avellano y una arboleda sagrada".

(Antiguo dicho celta).

El antiguo dicho se refiere al castigo impuesto a aquellos que cortaban sin permiso los árboles considerados sagrados. Dicho castigo era la muerte, una pena algo drástica por haber talado un árbol, según los valores de nuestra cultura moderna, y eso nos demuestra cómo ha cambiado la forma de relacionarnos con el entorno, desde hace dos o tres mil años, hasta hoy. Arbol y Salmón. © copyright 2003 Chema G. Lera

Dejando a un lado, de momento, las consideraciones medioambientales, de entre todos los árboles, ¿por qué avellanos y manzanos? La tradición mágica europea de los árboles no empieza y acaba con el roble y el acebo.

Una leyenda celta cuenta que, allá en Irlanda, en el Manantial de Seghais, el arroyo del Otro Mundo, vivía un salmón que se alimentaba de las avellanas de tres avellanos sagrados que crecían a la ribera del arroyo. El pez, al que llamaban "el salmón del conocimiento" atesoraba toda la sabiduría del mundo, y se decía que el primero que probase su carne obtendría conocimientos ilimitados. Un poeta llevaba siete años esperando capturar el salmón para comerlo y así adquirir todo su saber. Por fin, un día logró pescarlo y se lo entregó a su joven aprendiz para que lo cocinase, advirtiéndole que no debía probar la carne del pez sagrado. Así lo hizo el muchacho, pero al cocinarlo lo tocó con su dedo pulgar, se quemó y se metió el dedo en la boca, para aliviar el dolor, con lo que adquirió de inmediato la sabiduría sagrada. Cuando se lo contó a su señor, éste renunció a comer el salmón y se lo entregó al aprendiz, que se convirtió en el primer bardo (Finn o Taliesin, según las distintas leyendas). Como curiosidad, la cantante y compositora Enya inmortalizó el momento en su tema "The sun on the stream" (El sol sobre el arroyo), del disco The Celts.

Por tanto, no es de extrañar que la madera de avellano se utilizara para tallar en ella signos adivinatorios, ni que se ensartasen ristras de avellanas y se colocasen dentro de las casas para protegerlas. Otra antigua superstición relaciona la avellana con la fecundidad: regalar avellanas a unos recién casados equivale a la costumbre actual de echar arroz sobre los novios después de una boda.

Los manzanos rivalizan con los avellanos en linaje y tradición mágicos, aunque posiblemente lo que primero nos venga a la mente sea la historia bíblica de Eva comiendo el "fruto del bien y del mal" y las historias de la mitología clásica. Los griegos contaban que Heracles tuvo que robar las manzanas de oro del jardín de las Hespérides, y una manzana de oro era precisamente el premio para "la más bella", título que se disputaron las diosas Atenea, Hera y Afrodita, con Paris como juez. En inglés, existe el dicho: "One apple a day, keeps the doctor away" (literalmente: "una manzana al día mantiene alejado al médico"), una muestra de cómo la sabiduría popular la considera una panacea útil para toda dolencia... Pero todo esto es sólo un pálido reflejo del "pedigrí" mágico de la manzana.

Para empezar, cuando una manzana se corta en sentido transversal, el corazón muestra el dibujo perfecto de una estrella de cinco puntas, que para los pueblos antiguos bajo influencia celta era el símbolo de su diosa madre, la tierra. Por si eso fuera poco, aparece en innumerables leyendas y cuentos relacionados con los dioses y héroes célticos, como en las historias de Bran. El joven Bran era sobrino de Finn, sí, el mismo que se comió el salmón del conocimiento. En un escrito épico en prosa, conocido como "El viaje de Bran", se cuenta que la diosa madre le instó a visitar el "mundo inferior" y que le hizo entrega de un poderoso talismán: una rama de manzano, en la que había hoja, flor y fruto, algo que es bastante improbable, ya que los manzanos florecen antes de que hayan salido sus hojas y cuando la manzana está madura ya no queda ni rastro de las flores. Se supone que con esa rama Bran podía entrar y salir a voluntad del inframundo, y que le otorgaba, además, el don de la profecía. Aún hoy la gente visita los huertos de manzanos cercanos a Glastonbury (Inglaterra), un famoso lugar de peregrinación vinculado por igual a mitos cristianos, artúricos y celtas, para intentar encontrar una rama con esas características. Tal vez por esa facultad de ser un pasaporte de ida y vuelta al otro mundo, la noche de Todos los santos (Halloween o Samhain en otras culturas), el 31 de octubre, quedó la costumbre de hacer juegos en los que la manzana es la protagonista.

Todo esto, en cuanto a la bondad de avellanos y manzanos. En lo que se refiere a las arboledas sagradas, podían estar formadas por robles, fresnos, espinos, alisos... Eran los lugares en los que se reunían para celebrar sus ritos, por lo que talar sus árboles, incendiarlos o dañarlos de cualquier forma era una profanación similar a la de quemar o robar una iglesia. Solo que ellos, además, veían en los árboles seres vivos que merecían los honores más altos y el respeto más profundo.

Que todo lo anterior no nos suene a lejano. Hoy todavía hay árboles sagrados, y para eso no tenemos que irnos hasta regiones exóticas ni culturas orientales o muy antiguas, ni remontarnos a la época en la que los vikingos creían que el mundo se sostenía gracias al fresno Yggdrasil. En España hay docenas de ejemplos: desde el viejo roble de Guernika (Vizcaya), hasta el drago milenario de Icod, en Tenerife (Canarias), o la venerable encina del santuario de la Virgen de la Encina en Arceniega (Álava), el pino centenario de la ermita de la Virgen del Pino en la isla de La palma, y docenas de tejos, cipreses y pinos centenarios que subsisten plantados al lado de ermitas, cementerios e iglesias o que presiden las plazas principales de muchos pueblos. Eso, sin olvidar otros árboles míticos que dejaron su huella en blasones y escudos, como la carrasca del Sobrarbe, encima de la cual se dice que se formó una cruz, allá por tiempos de la Reconquista, y que forma parte del escudo de Aragón. Otra pista: en Europa, últimamente se ha puesto de moda plantar olivos centenarios en las plazas, las rotondas y los parques, olivos que son arrancados de los olivares y cuyos propietarios los venden por sumas desorbitadas. ¿Acaso no es ese un ejemplo, algo más mercantilista y mundano, del valor que se da a unos seres que pueden llegar a conocer a varias generaciones de una misma familia?

"Tres seres hay que no respiran..." Imaginemos que la tradición celta se aplicase actualmente, como pena para cualquiera que maltratase a un manzano, un avellano o un árbol "sagrado". Sin necesidad de llegar a los extremos de los antiguos, imaginemos que la tala indiscriminada o el incendio intencionado de los bosques fueran delitos perseguidos y castigados diligentemente y con penas realmente disuasorias. Imaginemos...

© 2002, Isabel Hoyos. Reservados todos los derechos.


© 2003 Ilustración de Chema G. Lera.


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