ESPECIAL PUEBLOS DEL MAR Número III MMI Julio-Agosto

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El Golem
Por Silvio W. J.
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"La luz de la luna cae al pie de mi cama y se queda allí como una piedra grande, lisa y blanca"

Así comienza la novela "El Golem" de Gustav Meyrinck. Tal inicio sugiere un mundo de ensueños. Conforme vamos pasando páginas, ese sentimiento perdura y aun se multiplica.

El autor utiliza la leyenda judía del golem para conducirnos por las viejas calles de Praga, que de algún modo cobran casi tanto protagonismo como los personajes. En una de ellas, en el ghetto, hay una inaccesible ventana. Pertenece a un cuarto circular que carece de puertas. En esa estancia aparece cada treinta y tres años el golem.

Si en otras incursiones llevadas a cabo sobre este tema, el golem se define como una presencia ominosa, tal no es el caso en la presente novela. Aquí, la legendaria figura viene a ser una encarnación del narrador, que se mueve en un círculo de sensaciones que le dominan, sometido a fuerzas que no acaba de comprender.

También se nos sugiere que tal aparición podría ser una especie de manifestación del alma milenaria del pueblo judío, encarnación sólida de todos y cada uno de los fantasmas que pueblan los sueños de los cansados habitantes del ghetto.

No hay un solo capítulo que no ponga ante nuestros ojos alguna nueva muestra de ese universo mágico por el que nos vamos deslizando sin apenas percibirlo. No hay un personaje que, de uno u otro modo, no nos conmueva: El estudiante Charousek, el cambalachero Aaron Wassertrum, los gemelos Jaromir y Loisa, Schemajah Hillel y su hija Miriam… Todos ellos imprimen su huella en el espíritu del lector, contribuyen a llevarle más allá de la mera lectura hacia un territorio donde todo es posible.

Desde la curiosidad que representan los monosílabos que dan título a los diferentes capítulos (esto sólo puede apreciarse en el idioma en que fue escrito) hasta la escena final, todo es inesperado, todo tiende a maravillar. Sin resistirnos, acompañamos al maestro Athanasius Pernath en su viaje a través de las páginas, en sus reflexiones y encuentros, que desembocarán en un reencuentro. Todo ello, además, excepcionalmente descrito.

En otras obras de Meyrinck (El Rostro Verde, El Dominico Blanco, La Noche de Walpurgis, El Ángel de la Ventana Occidental) se aprecia su dominio del terreno de lo fantástico. En "El Golem" su genio creador se desata hasta convertir este libro en un clásico del siglo XX, en una de esas raras novelas que no sólo gusta leer, sino que además tienen la virtud de hacernos meditar. Su lectura es uno de los mayores gozos que la literatura fantástica nos ha deparado. Su relectura despierta idéntico entusiasmo.

Silvio WJ

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© copyright 2001 de los autores
© copyright 2001 Chema Gutiérrez Lera
Revista ELFOS