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Drizzt D'o Urden, el Elfo Oscuro
Por Lorena Sertorio
lorenasertorio@yahoo.es

-- Más seres de leyenda--

Los Elfos
Alfar, Ellefolk, Elves...

A medio camino entre el juego de rol y la literatura fantástica, Timun Mas inicia su colección de libros para coleccionistas con el título "El elfo oscuro", de R. A. (Bob) Salvatore, una trilogía publicada por primera vez de forma conjunta en un sólo volumen. Los elfos oscuros aparecen como terribles enemigos en el juego Advanced Dungeons & Dragons, y como personajes de las series Reinos Olvidados, mundo creado por Ed Greenwood.

Pero estamos hablando de novela, de pura y cuidada novela, con toda la seriedad que queramos dar a ese vocablo. El elfo oscuro es la historia de un ser con sus pasiones humanas, con sus virtudes y defectos, es la historia de una viaje por la conciencia del hombre. Un hombre bueno por naturaleza nacido entre seres malvados por naturaleza, que trata de seguir siendo él mismo, esta es la clave argumental de las novelas "La Morada", "El Exilio" y "El Refugio".

Eso sí, también es literatura fantástica, y al que no le guste el género es muy posible que no encuentre acomodo en estas páginas. Hay que partir de que los elfos oscuros son una de las razas fantásticas existentes, pero hay muchas otras: elfos normales, enanos, gnomos, dragones, gigantes, trolls, orcos, ogros, magos, goblins, trasgos... entre las conocidas. Y luego otros seres menos habituales, como los peks, los oseogarfios, los gnolls, los lobos plateados, desolladores, elementales de piedra, pescadores cavernícolas, barjes, halflings... Y, ¿por qué no?, dentro de las razas hay variantes: enanos duergars, enanos svirfneblis o de las profundidades, trolls acuáticos...

Muchos de ellos son seres nacidos para matar, otros solo piensan en sobrevivir a costa de los más débiles, algunos otros, como elfos, enanos y humanos, pueden albergar algo de bondad en su corazón... Como la bondad natural y el sentido de justicia que caracteriza el interior del protagonista, de Drizzt Do'Urden, que le llevan a convertirse en renegado de su patria, Menzoberranzán, y de sus gentes, los elfos oscuros. Los elfos oscuros, los drows, viven en la Antípoda Oscura, un lugar en el interior geológico del planeta, construyen sus ciudades y castillos entre estalactitas y estalagmitas, tienen visión infrarroja, piel oscura y cabello blanco, y, sobre todo, son malignos, viven del odio y para el odio, y adoran a la diosa Araña Lloth.

"Las mentiras sumergen a los drows en el miedo y la desconfianza, refutan la amistad con la punta de una espada bendecida por Lloth. El odio y la ambición alimentados por estos principios amorales son la condena de mi gente, una debilidad que ellos perciben como fuerza. El resultado es una existencia paranoica y paralizante que los obliga a vivir siempre alerta"(pág. 145-146).

Pero Drizzt, el protagonista es distinto en su interior. Hijo de Zaknafein, un maestro de armas, un elfo justo que se refugia en el cinismo y las reglas de la lucha para sobrevivir entre sus semejantes, Drizzt se cuestiona todo lo que la sociedad y la religión de los suyos da por válido, y poco a poco consigue vivir con la conciencia más o menos íntegra según su propia escala de valores, hasta que axfisiado por la injusticia que le rodea toma la decisión de exiliarse:

"La confusión que había guiado los pasos de Drizzt Do'Urden fuera de Menzoberranzan ya no existía. Por primera vez en su vida, veía con toda claridad el camino que debía seguir, la senda hacia la libertad. Recordó las advertencias de Zaknafein, y las alternativas que había analizado sin llegar a ninguna conclusión.
¿A dónde podía ir un elfo oscuro?
-Es peor vivir atrapado en una mentira -susurró distraído..." (pág. 305).

Y de la búsqueda de la verdad, a la búsqueda de aventuras, como cualquier caballero andante que se precie. En una de las mejores descripciones que conozco sobre los dragones, su poder y su guarida, cuando Drizzt entra en la cueva del dragón Hephaestus, leemos:

"El drow [elfo oscuro] tuvo que hacer un esfuerzo para volver a la realidad. No eran las riquezas lo que encendía su imaginación -no le daba valor a las posesiones materiales- sino las aventuras que sugerían todos aquellos objetos preciosos. Al contemplar la guarida del dragón, las peripecias vividas en el camino con los frailes plañideros y el sencillo sueño de tener un hogar le parecieron baladíes. Pensó una vez más en el relato de Montolio sobre su encuentro con el dragón y en todas las otras aventuras que le había contado el vigilante ciego. De pronto sintió la necesidad de vivir el mismo tipo de proezas.

El elfo quería un hogar y deseaba que lo aceptaran, pero, al mirar los tesoros, comprendió que también quería aparecer en los libros de los bardos. Deseó poder viajar por carreteras llenas de peligro, y escribir incluso sus propias historias". (pág. 852)

En sus andanzas por los abismos oscuros y por la superficie, encuentra algunos amigos capaces de pasar por alto la mala fama de los elfos oscuros y confiar en la sinceridad de Drizzt: Belwar Dissengulp el enano, Clak el pek, Kellindil el elfo, y Montolio DeBrouchee, el vigilante ciego (humano). Además de ellos, la compañera más fiel de Drizzt es una pantera negra, un ser de otro plano, Guennhwyvar.

Y ya me dirán ustedes si reflexiones de este cariz, como las que se hace el propio protagonista, son habituales en la a veces inflada lista de libros de la llamada fantasía épica:

"Para todos los pueblos del mundo, no hay nada tan fuera de su alcance, y al mismo tiempo tan profundamente personal y dominante, como el concepto de dios (...). Después de presenciar los estragos de las obras de Lloth, no me apresuré a abrazar el concepto de ningún dios, de cualquier ser que pudiese dictar los códigos de conducta y los preceptos de toda una sociedad. ¿Acaso la moral no es una fuerza interior? Y, si lo es, ¿los principios han de ser dictados o sentidos?

A esto sigue la pregunta sobre los propios dioses: ¿son estas entidades seres reales, o son la manifestación de creencias compartidas? ¿Los elfos oscuros son malvados porque siguen los preceptos de la reina araña, o es Lloth la culminación de la conducta malvada inherente a los drows? (...) No sé la respuesta, y he llegado a comprender que tampoco la saben los demás, no importa lo mucho que griten lo contrario, especialmente los sacerdotes de algunos dioses. Al final, para gran pena del predicador, la elección de un dios es exclusivamente personal, y esta elección está de acuerdo con el código de principios de cada uno. Un misionero puede coaccionar y engañar a los futuros discípulos, pero ningún ser racional puede honestamente seguir las órdenes de cualquier figura divina si dichas órdenes van en contra de sus propios principios." (pág. 732)

Pues así piensa Drizzt Do'Urden, el elfo oscuro. Si se encuentran en la noche con unos ojos lilas, y un hombre les saluda cruzando las manos sobre el pecho, tendrán la suerte de conocerlo, y ojalá alberguen paz en sus propios corazones, si no quieren comprobar cómo vuelan las dos cimitarras de ese gran guerrero venido de la Antípoda Oscura.

El elfo oscuro, R.A.Salvatore. Grupo Editorial CEAC, Timun Mas. Barcelona, 2000. 910 páginas.

Direcciones relacionadas:

www.drizzts.com/libros/Bienvenidos.html


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